Argentina
La Selección argentina aterriza en cuartos de final con números perfectos, una efectividad absoluta y una pegada atemorizante como principal argumento. Le tocó superar una fase de grupos relativamente sencilla –a no desmerecer lo que se consiguió, pese a la inferioridad demostrada por los rivales-, con contrarios que le tuvieron temor y eligieron como objetivo primario no perder por varios goles antes que buscar incomodarla.
Aunque Nigeria, Corea del Sur y Grecia le llegaron poco y nada, se evidenciaron grietas en el sector defensivo, principalmente por la zona de Demichelis. En octavos, frente a México, se acentuó el déficit de un mediocampo –sin Verón- al que le costó mantener la pelota y demostrar asociación colectiva. También volvió a flaquear el área que custodia Demichelis. El Tri sà se animó a probar lastimar e inquietó peligrosamente durante los primeros 25 minutos, hasta que el gol de Tevez desanudó la presión mexicana. Esa última imagen dada le rebajó un par de puntos.
Ante la falta de elaboración y sociedades, lo mejor del ofensivo equipo de Maradona relució en el frente, en la calidad individual de Messi, Tevez e HiguaÃn maquillaron los defectos anteriormente marcados.
- El arquero y la defensa:
Romero fue poco probado hasta el momento y siempre se mostró sólido y seguro, con presencia para salir a cortar los centros. Solamente contra México tuvo algunos errores, como un mal cálculo en el misil de Salcido que rechazó el poste. Consecuencia de la inclinada postura de ataque, se corren riesgos en la última lÃnea. Demichelis, muy lento y errático, es lo más frágil del fondo. Maradona decidió dejar de contar con Jonás de lateral y Otamendi –casi sin expediciones al otro campo- cumplió con creces en esa posición que no es la suya. El resistido Heinze, salvo cuando decide pasar al ataque y destapar sus limitaciones, no está desentonando y Burdisso respondió en el lugar de Samuel.
- El mediocampo:
Si van los mismos que contra México, no estará nuevamente Verón, quien si bien no estaba siendo la pieza precisa que conduce a Estudiantes, era el colaborador principal en la misión de abastecer a Messi. Ni Di MarÃa ni Maxi RodrÃguez se mostraron muy enchufados o gravitantes por los costados y Mascherano queda solo para la contención. Costó demasiado conservar la pelota contra México y conectar con los de arriba.
- El ataque:
Acá brota la calidad y el desequilibrio. Es el principal arma de Maradona, la gran marca diferenciadora que genera las mayores esperanzas de levantar la Copa. Tanto Messi, como Tevez e HiguaÃn están en plena efervescencia y con explosión de sobra para romper los esquemas rivales. Movilidad, velocidad y pólvora. El inconveniente surge cuando Messi tiene que arrancar demasiado retrasado porque no le llegan pelotas, situación que lo fastidia y lo convierte en el Messi de las Eliminatorias, mucho menos filoso y utilitario.
- Conclusión:
Al jugar con tres puntas y apenas un mediocampista con funciones defensivas –Di MarÃa y Maxi apenas colaboran- es complejo encontrar un equilibrio completo. En la fase de grupos los rivales lo observaron actuar y apenas lo exigieron. México, con algo más de categorÃa y ambición, desnudó un poco más las falencias. Contra Alemania llega el primer test de máxima exigencia en el Mundial. Esperemos que Maradona haya logrado cubrir esos baches que se vieron en octavos a tiempo.
Alemania
Arrancó con todas las luces, presentando su candidatura formal con una paliza a Australia en la que conjugó goles, potencia, frescura, dinámica y estética. Después, frente a Serbia y Ghana, rebajó demasiado la intensidad y no volvió a expresar ese juego arrollador que interpretaron sus jóvenes intérpretes.
Contra Inglaterra, no hubo mejor momento para que volviera a verse a la Alemania del debut, lucida en la ofensiva, predispuesta al toque y letal para el contraataque. Este conjunto alemán multiétnico –desde jugadores nacionalizados hasta apellidos de otras ascendencias-, que presente la media de edad más joven en un Mundial, desde 1934, nada tiene que ver con el juego histórico de tesón, preponderancia fÃsica y potencia con poco brillo.
Es incomprobable, pero la baja de Ballack puede haber resultado vital para que jóvenes como Özil o Schweinsteiger tomen tanta relevancia en la conducción de su estilo fluido.
- El arquero y la defensa:
Apenas recibió dos goles, pero es una de sus secciones más vulnerables. Al igual que la Argentina, a veces quedan demasiados permeables por la cantidad de hombres con los que atacan. Ni Mertesacker –alto y sumamente lento- ni Friedrich dan todas las garantÃas en la zaga. Lahm es un puñal con sus proyecciones y calibrados centros, pero deja varios huecos a su espalda. Boateng es un zaguero diestro improvisado en el lateral izquierdo y le cuesta mucho cerrar y mantener el orden. El arquero Neuer mixtura grandes atajadas por sus reflejos con yerros y nervios. Saca muy lejos con la mano, un elemento interesante para arrancar las réplicas. Las dos veces que le convirtieron fueron en pelotas paradas.
- El mediocampo:
Utiliza un doble pivote en el centro, en el que se combina la gran técnica de Schweinsteiger para ser el timonel desde el centro y el despliegue de Khedira, ocupado de tomar el papel más defensivo del centro pero igualmente muy llegador al otro área. Sorprende que los dos pasen tanto al ataque en cada embate germano. Esa ambición permite que el centro quede prácticamente desprotegido por momentos y haya grandes distancias entre la defensa y el pelotón de ataque. En la faceta defensiva, Podolski, Özil y Müller también tienen la obligación de pasar la lÃnea de la pelota o bajar hasta atrás del cÃrculo central.
- El Ataque:
Özil se encarga de ser el adalid, con pausa, clarividencia y velocidad, desde los tres cuartos y filtrar los pases más profundos para los dos aviones de las bandas que son Müller y Podolski y el hombré más en punta que es Klose. Plena movilidad en sus arranques, por lo cual puede aparecer Müller por el centro, Klose por la derecha y Özil por la izquierda. Entre ellos cuatro se reparten ocho de los nueve tantos convertidos.
- Conclusión:
Observamos dos Alemanias, habrá que esperar para ver si la que aparece es la del debut y la que barrió a Inglaterra con un derroche de recursos ofensivos o la menos intensa que le ganó con lo justo a Ghana y cayó contra Serbia. Si se presenta la Mannschaft más ambiciosa, la que juega, disfruta, llega con casi cinco atacantes y es despierta para contragolpear, habrá un interesante intercambio de respuestas.
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